No vemos jamás las cosas tal cual son,
las vemos tal cual somos.

Anais Nin


domingo, 6 de noviembre de 2016

Alain y los nombres propios

 
 
 
 
 
 
 
 
Este es Alain, el gato de mi sobrina, siempre me pareció que Alain era un nombre un pelín pretencioso para un gato, (Llama al gato, no pronuncies su nombre bien y se te queda una cara de tonta que no hay quien la aguante) Nombres aparte, Alain es una preciosidad, un gato de esos que se dejan achuchar y espachurrar, y que no solo no se quejan de los achuchones y espachurramientos varios, sino que además, se ponen a ronronear y se te duermen encima.
En una comida familiar hace un par de semanas en la que se encontraba Alain, se presentaron dos chuchos acompañando a sus dueños, cuyos nombres ,(Los de los chuchos) ni punto de comparación con el del minino, uno se llamaba “Gordo” y el otro “Chispa”. Cuando Alain se encontró enfrente de tamaña visita, en lugar de echar acorrer como alma que lleva el diablo y esconderse en el último rincón del mundo, se encaramo a las escaleras que conducían a la terraza y se dedico durante todo el tiempo que duro la comida a estar ojo avizor vigilando al enemigo, subía y bajaba de las escaleras, oteaba el horizonte, se asomaba, media las distancias y volvía a vigilar, así estuvo durante todo el tiempo que duro el ágape. Alain parecía un marques vigilando que la plebe no le pisara los parterres del jardín y todo ello, sin que se le despeinara ni un solo bigote.
Hay gente que tiene la teoría que el nombre que nos ponen al nacer nos condiciona toda la vida y que influye en nuestro carácter, estoy convencida de ello, no me imagino un gato que se llame bigotitos o manchas comportándose como un príncipe, solo un minino que se llame Alain  puede actuar de esa manera tan elegante y refinada.
 La teoría solo me sirve por el momento para el nombre de los animales, yo me llamo Ángeles y no acabo de encontrarle mucho sentido a la relación entre nombre y carácter. ¿Además, cuántos nombres propios existen en plural para llamar a un solo individuo? (Manchas y Bigotitos no sirven como comparación) Se supone, que por su naturaleza los nombres propios no tienen plural, ya que designan entidades únicas entre los de su clase, y el mío mas bien designa a un escuadrón completo de seres volantes no identificados.
Como apunte final diré, que una vez los indeseables chuchos se hubieron largado, Alain paso un largo rato espatarrado y lamiéndose sus vergüenzas con una parsimonia digna de soberanos.